El teatro aporta un cambio positivo en el comportamiento que redundará en una rica diversidad favoreciendo nuevos procesos de análisis y de comunicación; ya se trate de solucionar conflictos o de encarar de otro modo los problemas, encontrando nuevas formas creativas de resolución.
El arte dramático es una vía eficaz para practicar habilidades, no solo expresivas, y para despertar diversas destrezas intelectuales que enriquecen al niño en las diferentes etapas de su desarrollo.
¡Qué mejor que aprenderlo jugando desde pequeños!